El incendio del sobrepoblado campo de refugiados de Moria, el más grande de Europa, y la reubicación de sus casi 12.000 habitantes en un lugar con las mismas condiciones de hacinamiento, expuso nuevamente la “política cruel” con la que las autoridades “retraumatizan” a estas personas que huyen de la violencia, dijo a Télam Faris Al-Jawad, portavoz de Médicos Sin Fronteras (MSF) en Grecia

A los problemas de hacinamiento y falta de condiciones básicas de higiene y seguridad que ya tenían se les sumó el coronavirus.

A los problemas de hacinamiento y falta de condiciones bsicas de higiene y seguridad que ya tenan se les sum el coronavirus.

La destrucción del campamento, ubicado en la isla griega de Lesbos y que albergaba más de cuatro veces su capacidad, dejó a la intemperie durante varias noches a los solicitantes de asilo que esperan hace meses o años alguna respuesta a sus pedidos de protección internacional.

“Fue una situación catastrófica, con niños, embarazadas y adultos mayores que durmieron sin carpas, acceso a comida ni elementos de higiene”, explicó en una entrevista con esta agencia Al-Jawad, encargado de las comunicaciones de la ONG que desde 2017 tiene una clínica en el lugar.

“En el caos la policía tiró gases lacrimógenos y atendimos personas afectadas por inhalación de humo y heridas, pero principalmente a quienes necesitaban continuar un tratamiento por enfermedades crónicas y condiciones vinculadas a haber dormido siete días en la calle sin acceso a baños y duchas, como erupciones en la piel por el sol o mujeres embarazadas mal alimentadas”, recordó.

Los solicitantes de asilo, que escapan de la violencia y conflictos armados principalmente desde Afganistán, Siria o Irán, desean ser trasladados a Grecia continental y a otros países europeos, pero en vez de eso las autoridades los reubicaron en un campamento similar.

A los problemas de hacinamiento y falta de condiciones básicas de higiene y seguridad que ya tenían se les sumó el coronavirus, con más de 240 casos confirmados y aislados para evitar más contagios en un lugar en el que la distancia social es imposible de practicar.

“Los pacientes nos cuentan que les siguen faltando acceso a agua potable, a comida aceptable y a servicios de saneamiento”, explicó el vocero de MSF, organización que continúa atendiendo a las personase en la clínica de Moria.

“Sabemos que siguen sufriendo, que hay personas de alto riesgo a la Covid-19 y pacientes con casos severos de salud mental. Por eso insistimos a la Unión Europea (UE) en trasladar a estas personas a un alojamiento seguro”, agregó.

El bloque presentó esta semana un plan para reformular el actual Convenio de Dublín, criticado por apoyarse en el principio de que el país de entrada es siempre el responsable de los solicitantes de asilo: Italia pasó a serlo de los que ingresaron a territorio de la UE a través del Mediterráneo central, provenientes de África, mientras que Grecia de aquellos que lo hicieron por el Mediterráneo oriental.

Los solicitantes de asilo, que escapan de la violencia y conflictos armados principalmente desde Afganistán, Siria o Irán.

Los solicitantes de asilo, que escapan de la violencia y conflictos armados principalmente desde Afganistn, Siria o Irn.

El proyecto establece mecanismos para que más países se conviertan en receptores, blinda judicialmente a las ONG que salvan vidas en el mar y combate con más fuerza a los traficantes de personas, pero al mismo tiempo refuerza los controles fronterizos y acelera los mecanismos para rechazar a migrantes a los que se considere no les corresponde recibir protección internacional.

Al-Jawad dijo que MSF todavía estaba analizando el contenido de este nuevo plan, aunque dijo que hasta el momento y sobre todo después de la crisis de refugiados de 2015, “hubo muchas promesas y todo lo que vemos es la continuación del mismo sufrimiento”.

“Estas personas vienen de países en guerra y de una enorme violencia y lo que hemos visto con nuestro equipo de salud mental es que cada día que están en estos campos se les genera un trauma nuevo”, apuntó.

“Es terrible el dolor y el sufrimiento que se les está infligiendo. Solamente en Moria había 4.000 chicos que nunca tuvieron una chance de vivir una vida normal, ir a la escuela y establecerse en condiciones estables. Y ahora son retraumatizados en otro campamento con condiciones similares”, manifestó.

El portavoz explicó además que “hay otras Morias”, como el campo de la isla griega de Samos, con capacidad para 600 personas pero en la que viven 4.500, por lo que definió la situación como “una política cruel en la que se mantienen a niños y otras personas vulnerables en condiciones horribles”.

“Estamos hablando de seres humanos que sufrieron muchísimo, que tienen grandes traumas, que cuentan con derecho de asilo y un nuevo comienzo. Necesitan un lugar seguro y eso significa brindarles condiciones humanas y oportunidades de integración”, reclamó.

Fuente: https://www.telam.com.ar/notas/202009/518700-moria-incendio-refugiados-campamentos.html

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