La música y compositora Sara McDonald desembarcará por primera vez en la Argentina para presentar “Wicker” (“Mimbre”) en Buenos Aires con un espectáculo que asumirá el domingo 10 con 18 músicos en vivo y que compara con su trayectoria musical porque en su inicio al igual que el “mimbre sin moldear -expresó- era imposible imaginarlo como algo artístico”.

La interesante propuesta con la que la artista, de 28 años, llega a la Argentina y que la llevó a participar de reconocidos encuentros musicales alrededor del mundo, como el Festival Internacional de Jazz de Perth (Australia), el de la Universidad de Keio (Tokio), el Festival de Jazz CU (Cuba), el Festival Moers (Alemania) y Northside Festival (Dinamarca) entre más, busca desafiar las disonancias que se producen -en apariencia- entre la música académica y la popular.

McDonald nació en Estados Unidos, creció en el seno de una familia de músicos clásicos y su crianza siempre fue estimulada desde lo artístico: A los cinco años empezó a tomar clases de piano, a los siete a trabajar en producciones de teatro semi-profesional y comunitario, durante su educación primaria estudió corno francés, en la secundaria canto y recién se animó a componer en la universidad.

La fusión que presenta con el ensamble, que en esta ocasión será íntegramente compuesto por músicos argentinos y que contará con batería, bajo, guitarra, piano, sintetizador, cuarteto de cuerdas, dos trompetas, dos trombones, tuba, cuatro saxofones y voz, propone escapar de las estructuras de la música clásica y del jazz -sobre los que se formó- y romper los esquemas con armonías experimentales, sintetizadores, rock progresivo, indie y folk.

De eso da cuenta “1”, el primer trabajo discográfico de la artista que grabó con su orquesta The NYChillharmonic y que comprende siete composiciones, algunas de las que se podrán escuchar el domingo 10 desde las 21 en Bebop Club (en el sótano de Moreno 364), donde también adelantará canciones de su próximo álbum, con el que se propone “empujar los límites del género y la textura tanto como pueda”, expresó la artista en entrevista con Télam.

En dicho sentido, en cuanto a la fusión de distintas sonoridades musicales, la novedosa compositora e intérprete que arrastra en su identidad reminiscencias de Bjork, influencias de Kishi Bashi y Hanne Hukkelberg y gran admiración por la local Juana Molina, manifestó que actualmente “ya nadie se preocupa tanto por atraer a un mercado específico”.

Télam: ¿Cuáles son las ideas reflexivas que atraviesan “Wicker”?

Sara McDonald: El título es lo que mejor representa la nueva dirección de mi música. Si bien vamos a interpretar algunas de las canciones de “1”, el ensamble va a tomar una dirección sonora totalmente diferente de la que alguna vez tuvo. Me gusta comparar mis composiciones actuales con el mimbre de los muebles, porque encuentro que tanto mi escritura como esos muebles son ridículos. Cada canción trata de tomar esas ideas dispersas pero flexibles y entretejerlas para crear algo completo y funcional. Es imposible imaginar mimbre sin moldear como algo artístico, y creo que la gente tuvo una respuesta similar a mi proyecto cuando empecé a trabajar en él. Al principio había mucho escepticismo sobre la NYChillharmonic.

T: ¿Cómo es para una mujer estar a cargo de un proyecto como The NYChillharmonic? ¿Encontró algún obstáculo o prejuicio?

SMD: Ahora me siento respetada por mis compañeros y colegas. No creo que nadie cuestione mis habilidades, probablemente sólo mi cordura general. Afrontar un gran proyecto como este es divertido y te empodera. Al principio, y creo que esto va para el comienzo de cualquier nuevo esfuerzo musical, algunas personas cuestionaron mis capacidades como compositora, arregladora, intérprete. Yo también cuestioné mis capacidades, todo este proyecto se sintió intimidante y no estaba consciente del trabajo que se necesitaba para ponerlo en marcha. A veces todavía me hacen preguntas como “¿realmente escribiste toda esa música?” o “¿Quién hace los arreglos para vos?” Nunca escuché que se le pregunte si son responsables de sus propios trabajos a los hombres compositores o directores de orquesta. Probablemente ocurrió en algún momento, pero ¡quién sabe! La gente me pregunta cada vez menos y ahora si un estudiante me hace una pregunta con esta connotación en particular, tengo que creer que viene de un lugar de “no sabía que se te permitía hacer eso a una gran banda” ¡Esperemos que sí!

Fuente: http://www.telam.com.ar/notas/201911/405357-sara-mcdonald-llega-con-wicker-una-propuesta-que-atraviesa-sensibilidades-musicales.html

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